24 DE DICIEMBRE DE 1971 Y 1987/JOSEPH BRODSKY

24 DE DICIEMBRE DE 1971

Todos en navidad somos un poco magos.
Hay fango en los negocios y se pelea la gente.
Turbas enteras cargadas de paquetes
son capaces de asediar mostradores
por algunos turrones al café.
Cada uno es para sí Rey camello.

Mallas, bolsas, redes, cestas,
gorros caídos y corbatas torcidas.
Olor a vodka, a pino, a bacalao,
a mandarinas, a canela y manzanas.
Un caos de rostros. Torbellinos de nieve
ocultan el sendero que conduce a Belén.

Y los portadores de esos modestos dones
saltan a los buses, suben a la fuerza,
desaparecen en los fosos de los patios
aun sabiendo que está vacía la gruta:
que allí no hay animales ni pesebre,
que tampoco está Ella con su aureola dorada.

Vacío total. Pero al pensar en ello
viene una luz de no se sabe dónde.
Herodes reina. Mientras más fuerza tiene
más se acerca el milagro a nosotros.
El mecanismo clave de la Navidad
es la constancia de esta relación.

Es lo que se festeja hoy por doquier,
su Advenimiento, juntando muchas mesas.
No hay todavía necesidad de estrella
pero la buena voluntad de todos
se advierte aun desde muy lejos
y los pastores encienden sus fogatas.

Cae la nieve. Suenan las chimeneas
en vez de humear. Cada rostro, una mancha.
Herodes bebe. Las mujeres esconden
a los niños. Nadie sabe quién vendrá,
ignoramos sus señas, y nuestros corazones
bien podrían no reconocerlo.

Pero si en el umbral,
entre la espesa niebla de la noche
aparece una cabeza con pañuelo,
ya no sientes vergüenza en ti hallas
al Recién nacido y al Espíritu Santo:
miras al cielo y ves la estrella. 

ESTRELLA DE NAVIDAD

En estación helada y en un lugar más hecho al calor
que al frío, más a la superficie llana que al alcor,
en una cueva ha nacido un niño para salvar el mundo;
nevaba como sólo hace en el desierto en invierno crudo.
Al niño todo se le antojaba enorme: el pecho de la madre, el vapor
de las narices de los bueyes, los reyes magos Melchor,
Gaspar y Baltasar, y los regalos acarreados a la cueva.
Él no era más que un punto. También lo era la estrella.
Atenta, sin parpadeo, por entre leves nubes, desde lejos,
de la profundidad del Universo, desde su extremo opuesto,
sobre el niño acostado en el pesebre, hacia la cueva miraba
aquella estrella. Y era del Padre, la mirada.
24 de diciembre de 1987

portada-herodes-y-la-estrella

(El Teatro Latino de New London estrenó esta obra de teatro el día 3 de enero del año 2.010. Fue representada dos veces ese día para celebrar el año nuevo. A pesar de que había caído una impresionante nevada la noche anterior, la sala se llenó de gente, tanto para ver la obra como para compartir la comida que actores, familiares y miembros de la comunidad contribuyeron. Los instrumentos musicales empleados fueron el piano y el violín, pero para la música y el movimiento hay muchas posibilidades, que se dejan abiertas a las preferencias de actores y directores. Por ejemplo, algunos querrán usar zambombas y panderetas, y cantar villancicos de la Navidad gitana. Se irá indicando aquí qué piezas se usaron en el estreno. © 2015 Resurrección Espinosa.  Para consultar la obra completa: http://tintomaquia.com/herodes-y-la-estrella/herodes-y-la-estrella/)

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